Y Jehová dijo a Josué: Levántate; ¿por qué te postras así sobre tu rostro? (Josué 7:10).

Reflexión Bíblica: A los seres humanos se nos dificulta enfrentar el fracaso y la derrota. No hemos sido preparados para vivir con el fracaso. En oportunidades cuando las cosas no salen como lo esperamos, cuando nos dicen “No”, nos causa un impacto emocional, algunos más que otros, pero siempre nos causa un sinsabor, aunque digamos que estamos bien y no nos afecta para nada, pero por dentro siempre nos causa un desánimo. Todos hemos pasado por una decepción en la vida, así que conocemos esa sensación de anhelar algo y no obtenerlo. En ocasiones estas derrotas por así decirlo, nos bajan el ánimo y la autoestima, nos deprimimos, nos llenamos de rabia con nosotros y con el mundo, nos reprochamos, nos sentimos perdedores y decaídos.  Dios no nos quiere ver caídos, Él nos motiva y nos impulsa a levantarnos, nos dice: ¿qué haces ahí postrado? ponte de pie y sigue adelante en busca de más oportunidades, el mundo está lleno de ellas y Yo estaré contigo. Podemos vivir ese desánimo, vivir nuestro duelo para desahogarnos y liberarnos de esa rabia que llevamos por dentro, pero es nuestra decisión quedarnos en ese estado depresivo y de rencor contra el mundo, o de pararnos secarnos las lágrimas, cambiar nuestro plan, y seguir adelante en el camino. Es natural tener fracasos, la vida está llena de ellos. Debemos ver los fracasos como la oportunidad de aprender, para no cometer los mismos errores. El escritor Robert Collier dijo “El éxito es la suma de pequeños esfuerzos repetidos día tras día”, nada más cierto. Dios quiere que nos esforcemos y seamos valientes para obtener la victoria a través de Cristo Jesús. Pidámosle a Dios que nos ayude a levantarnos, que nos fortalezca y nos muestre la ruta a seguir. Dios te Bendiga. Un abrazo fuerte.  Feliz y bendecida jornada